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Peso

En los primeros cinco días de vida, un bebé pierde alrededor del 10% del peso que tuvo al nacer y este porcentaje lo recupera en los siguientes cinco días, es decir, para el décimo día de vida, tu bebé estará pesando aproximadamente lo mismo que al nacer.

Una vez recuperado este peso, un recién nacido puede aumentar un promedio de 20 a 30 gramos diarios, por lo que a finales del primer mes, estará pesando alrededor de 4 kilos.

Talla (largo del bebé midiendo desde la planta de los pies hasta la parte superior de la cabeza).

Durante sus primeros 30 días, lo bebés tienen un incremento de 2.5 a 4 centímetros aproximadamente, aunque los niños suelen ser un poco más largos que las niñas (alrededor de 1.25 cm más).

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Cabeza

Durante los primeros cuatro meses de vida, el cráneo de un bebé deberá crecer más rápido que en ninguna otra etapa de su vida, ello se debe a que un crecimiento normal refleja un crecimiento normal del cerebro del pequeño. Existe un bajo porcentaje de bebés que nacen con la fontanela o “mollera” prácticamente cerrada. En estos casos, tu médico pondrá especial atención en que la circunferencia de la cabeza vaya creciendo lo normal mes con mes.   :)

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Cabello

Seguramente te habrá tocado ver a muchos bebés que presentan una especie de calva en alguna zona específica de la cabeza, lo cual se debe a la posición que el bebé adquiere cuando duerme en la cuna. De esto no vale la pena preocuparse, en unos cuantos meses, el pelo volverá a crecer.

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Acne del bebé

Algunos bebés suelen presentar a las pocas semanas de nacidos “piel de adolescentes”, que se caracteriza por pequeños granitos que aparecen sobre todo en la mejillas y frente del recién nacido . La causa: las hormonas, pero no las hormonas de los recién nacidos, sino las hormonas de la madre que todavía circulan por el organismo del bebé. Otra causa puede ser que como los poros de los bebés todavía no están bien desarrollados, son blanco fácil para la infiltración de suciedad y, consecuentemente, aparecen esos pequeños desperfectos de la piel. Por ningún motivo vayas a apretar o empapar de loción el acné de tu recién nacido. Simplemente lávalo con agua y jabón de bebé o neutro, dos o tres veces al día, sécalo bien, y al cabo de unos pocos meses el problema desaparecerá sin haber dejado rastros permanentes.

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Postura

Durante los últimos meses en el útero de la madre, el bebé adquiere una postura encorvada debido a la insuficiencia de espacio. En el transcurso de las primeras semanas, el cuerpo del bebé se irá estirando poco a poco. Estirará sus brazos y piernas y quizá arquee su espalda de vez en cuando. Probablemente sus pies y piernas sigan orientados hacia adentro, pero dicha característica irá desapareciendo gradualmente al cabo de los cinco o seis meses de vida. En caso de que no sea así, tu pediatra podrá sugerirte algún método para corregir este tipo de alteración.

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Temperatura corporal

Si hace mucho calor, lo más probable es que tu bebé esté sudando, o temblando si hace mucho frío. Existe una capa aislante bajo la piel en forma de grasa, que protege al ser humano de los cambios bruscos de temperatura; en el caso de los bebés, ésta todavía no se ha desarrollado. Por lo mismo, ten mucho cuidado en la manera en que vistes al bebé: bien abrigado si hace frío y ligerito cuando haga calor. Muchas madres piensan que, por el simple hecho de ser bebé, debe de estar más abrigado, aunque esto realmente no es necesario.

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Psicomotricidad

Algunos bebés son muy activos físicamente, desde que se encuentran dentro de la madre y dan sus primeras patadas. Una vez que nacen, sostienen la cabeza en alto, se sientan, se incorporan y dan sus primeros pasos antes que la mayoría de los bebés de su edad, pero hay otros que, aunque en el comienzo fueron lentos, terminan siendo excelentes futbolistas o tenistas. Sin embargo, en caso de observarse demasiada lentitud en el desarrollo del bebé, más vale evaluarlo para estar seguros de que no existe algún impedimento físico o de salud para su desarrollo normal.

Ahora bien, durante las dos primeras semanas de vida del bebé, sus movimientos no serán muy coordinados y muchas veces involuntarios. Si lo mueves bruscamente o escuchas ruidos fuertes, es muy probable que se sobresalte y que ello lo lleve al llanto. En caso de que un bebé se esté moviendo con mucha agitación, lo mejor es tomarlo en brazos y apretarlo suavemente contra el pecho, o bien envolverlo con una manta. Al término del primer mes, su sistema nervioso habrá madurado y, poco a poco, los movimientos de brazos y piernas comenzarán a ser más suaves y sincronizados.

Al final del primer mes tu bebé podrá controlar mucho mejor los movimientos de su cabeza. Si lo pones boca abajo en una superficie plana, podrá levantar ligeramente la cabeza y girarla de un lado a otro. Pero lo que todavía no será capaz de hacer es sostener su cabeza en el aire, por lo que es importante que ésta sea sostenida cada vez que cargues a tu bebé.

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La facilidad con que la que tu bebé aprende a sonreir

Durante el primer mes de vida de un niño, uno de los momentos más significativos en su desarrollo es la aparición de las primeras sonrisas y risitas. No se sabe por qué, pero generalmente pueden verse mientras el bebé está durmiendo. Quizá sea la reacción a un determinado impulso interno o tal vez sea la manera de reflejar que se siente animado de alguna manera. En realidad, ver cómo sonríe un bebé recién nacido mientras está durmiendo resulta ser algo muy gratificante, pero mucho mejor será cuando para finales de este primer mes, el bebé empiece a darte sus primeras sonrisas cuando esté despierto.

Estas sonrisas harán que la relación madre-hijo se vaya estrechando cada día más y que pronto tú como mamá puedas conocer las reacciones de tu bebé y el momento en que las tiene. El bebé pronto entenderá que sus sonrisas tienen cierto tipo de reacción en la madre, y al cabo de las primeras semanas, la relación se habrá convertido en una especie de juego. 

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Posibles problemas de salud durante el 1er. mes

Diarrea:

Cuando las evacuaciones de un bebé son muy blandas y aguadas, y su frecuencia es de seis a ocho veces al día, tiene diarrea. En estos casos es conveniente avisar de inmediato al pediatra. Por lo general, una diarrea es provocada por alguna infección viral. El problema de una diarrea a esta edad es que el bebé puede llegar a deshidratarse. Si notas sequedad en la boca del bebé o que disminuye significativamente la cantidad de pañales mojados, es muy probable que exista deshidratación.

Exceso de sueño:

Durante este primer mes, los bebés duermen la mayor parte del tiempo. Sin embargo, no todos los lactantes necesitan dormir la misma cantidad de horas. En poco tiempo te habrás dado cuenta del tiempo aproximado que necesita dormir tu bebé. En caso de que notes que está durmiendo más de lo habitual, puede ser señal de alguna infección, así que llama enseguida al pediatra.

Problemas respiratorios:

Lo normal para un bebé de esta edad es que tenga entre treinta y cuarenta respiraciones por minuto. Cuando existe fiebre, las respiraciones pueden aumentar en una o dos respiraciones por minuto por cada grado de fiebre. Su respiración también puede verse alterada en caso de que exista mucha mucosidad en la nariz, dado que sus conductos respiratorios son muy pequeños y se llenan con facilidad. En caso de presentarse este problema, es recomendable que utilices una perilla nasal de goma y un humidificador de vapor frío.

Infecciones en los ojos:

En ocasiones, algunos bebés nacen con uno o los dos conductos lagrimales parcial o totalmente tapados. Alrededor de la segunda semana, cuando se empiezan a producir las primeras lágrimas, estos conductos se abren. Si se llegan a bloquear los conductos, se producirá un lagrimeo algo mucoso. De ser este el caso, tu pediatra seguramente podrá asesorarte en algunas técnicas de masaje alrededor de los ojos para que el problema se resuelva favorablemente en pocos días.

Ictericia (tonalidad “amarillenta” en la piel):

Es bastante común en los recién nacidos, hacia el tercer día de vida. Un bebé nace con un gran número de glóbulos rojos, mismos que se descomponen rápidamente después del nacimiento. Cuando esto sucede y los glóbulos rojos son reemplazados por otros, liberan grandes cantidades de un pigmento conocido como bilirrubina, que debe ser eliminada a través del hígado. En el momento del nacimiento, el hígado del bebé es aún inmaduro y es incapaz de manejar el exceso de bilirrubina, de tal forma que los niveles de este pigmento en la sangre se incrementan y le dan a la piel un tinte amarillento. Este tipo de tonalidad en la piel por lo general desaparece al final de la primera semana, una vez que el hígado ha eliminado el pigmento.

Temblores:

Los temblores pueden deberse a varias causas. Es común que a muchos bebés recién nacidos les tiemble la barbilla o que agiten las manos continuamente. No obstante, si el temblor es en todo el cuerpo, quizá se deba a un muy bajo nivel de azúcar o calcio en la sangre, o a algún otro tipo de trastorno. Más vale contactar al pediatra para que sea él quien determine lo que está provocando esos temblores.

Fiebre:

Si notas a tu hijo más caliente de lo normal o especialmente inquieto, tómale la temperatura (rectal). Si la temperatura está arriba de los 37.8° C, llama al pediatra inmediatamente. La fiebre por lo general es señal de que hay algún tipo de infección, y estando el bebé tan pequeño, las cosas se pueden complicar con mayor facilidad. No te arriesgues y consulta a tu pediatra inmediatamente.

Aftas:

Una infección provocada por hongos puede favorecer la aparición de áreas blanquecinas alrededor de la boca del bebé. En este caso, tu pediatra seguramente te recetará algún tipo de medicamento contra los hongos que solucionará el problema en cuestión de días.

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El color de ojos cambia de cuando nacen al primer año de vida

Verdadero, casi todos los bebés nacen con los ojos de color gris azulado, lo que hace pensar que tendrán los ojos azules cuando sean mayores, la realidad es que el color definitivo de los ojos se percibe hasta que el bebé tiene entre seis meses y un año.

El color de ojos se modifica porque el iris de los ojos del bebé todavía no está maduro, por eso se va modificando el tono en los primeros meses de vida, aunque es importante resaltar que el color depende en gran medida de la herencia de los padres y los abuelos, su raza y su color de piel, y en ocasiones el color de ojos se hereda hasta la tercera generación, es decir de los abuelos a los nietos.

Se sabe que los bebés que nacen con los ojos obscuros, mantendrán este tono al crecer, mientras que los que se ven entre grises y azulados, tomarán diferentes tonalidades que van desde el café claro, el verde y hasta el azul, pero estos colores quedarán confirmados hasta después del año y a veces un poco más.

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¿Cuál es la mejor posición para dormir a los bebés?

La Academia Americana de Pediatría recomienda que la mejor posición para dormir a un bebé durante el primer año, es colocado boca arriba, ya que disminuye las probabilidades de sufrir del síndrome de muerte infantil súbita (SMIS). La razón exacta de esta recomendación no está del todo  comprobada; sin embargo, un bebé que duerme boca abajo tiene menor capacidad de inhalar y exhalar por la posición en la que se encuentra.

Recomendaciones:

  • Evita dormirlo en superficies suaves y porosas.
  • Evita ponerlo cerca de frazadas o peluches que puedan bloquear sus vías respiratorias.
  • Evita colocarlo cerca de ventanas, aire acondicionado, o calefacción que sean fuente de corrientes de aire.
  • Una superficie firme y una sábana, es el área más segura.
  • Al igual que el uso del chupón, puede reducir el riesgo de SMIS, pero si tu bebé no lo acepta o se le cae no deberás obligarlo.

El dormirlo boca arriba también te dará oportunidad de observar más fácil si está respirando correctamente, si tiene una coloración adecuada, y asegurarte de que no exista nada que esté obstruyendo su respiración.

 

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Cuidados de la fontanela o mollera de mi bebé

Al nacer, el cráneo de un bebé no está del todo firme, ya que presenta unas pequeñas suturas que en el nacimiento, le permiten el paso a través del canal de parto. Estas suturas conforme va pasando el tiempo van acumulando minerales, que ayudarán a endurecer y dar firmeza a los huesos del cráneo.

En tu bebé podrás identificar dos puntos o uniones de un tejido blando, denominados fontanelas o molleras, una de ellas se encuentra en la parte posterior de la cabeza, que normalmente cierra alrededor de las 6 y 8 semanas de vida; y la otra, en la parte anterior o superior que cierra entre los 7 y 19 meses de edad.

Durante este periodo esas uniones están formadas por una capa muy delgada, por lo que debes establecer algunos cuidados especiales.

  1. Identifica a través del tacto y la observación cómo se encuentran las fontanelas de tu pequeño.
  2. Las fontanelas deberán sentirse ligeramente cóncavas y firmes al tacto.
  3. Aunque la piel y las fontanelas son muy resistentes y ofrecen a tu bebé suficiente protección hasta que cierren por completo, es importante evitar los golpes en esta zona.
  4. Evalúa el tiempo que tarda en cerrar cada una de las fontanelas, en caso de cerrar antes o después deberás consultarlo con tu pediatra.
  5. Durante el primer año o hasta que cierren completamente los huesos del cráneo, el pediatra deberá revisar y monitorear el crecimiento del cráneo de tu pequeño.

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