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Crecimiento

En este periodo, el crecimiento en general de tu bebé sigue en ascenso excepto el de la cabeza, que crecerá en menos proporción que los primeros seis meses de vida; la fontanela de la parte superior de la cabeza muy probablemente ya se haya cerrado. Las fontanelas son las zonas blandas en la cabeza de tu bebé cuyo objeto es hacer espacio al cerebro que está creciendo.

Su proceso de desarrollo físico se encuentra en pleno auge, por lo que tu bebé de 8 meses probablemente llegue a pesar entre los 6.5 y los 9 kilogramos, y casi ha triplicado su peso al nacer. Su estatura promediará entre los 71 y 81 centímetros, y su cabeza crecerá más lentamente con respecto a los 6 primeros meses de vida.

Las primeras veces que tu bebé se ponga de pie, quizá te sorprenda un poco su postura: el abdomen salido, la espalda arqueada y con las nalgas un poco para afuera. Esto es normal, ya que el desarrollo del sentido de equilibrio se completa hasta cumplir aproximadamente los dos años y medio de edad.

Sus pies parecerán al principio de arco caído pero no te preocupes, ya que tienen una capa de grasa que normalmente desaparece hasta los dos o tres años, y le sirve para amortiguar los pasos y protegerlo de objetos extraños que pudiera llegar a pisar. De igual manera, podrás notar que sus pies se encuentran apuntando hacia afuera al caminar. Esto se debe a que los ligamentos de sus piernitas aún se encuentran en proceso de fortalecimiento, pero al cabo de unos meses esta tendencia se debe corregir.

Una de las revisiones de rutina que realizará el pediatra en estos meses son sus movimientos: si estos son coordinados, la fuerza de sus piernas, si ya se mantiene en pie con o sin ayuda, la agilidad de responder a estímulos como luz, sonidos y a su nombre. Te preguntará qué tipo de convivencia lleva, si se encuentra en casa o en guardería, las horas que duerme, cómo está comiendo, y si has notado cambios en su comportamiento, por lo que es importante siempre llevar un registro personalizado de tu bebé.

Los signos de alerta en esta edad que pueden indicar que posiblemente algo anda mal son:

  • No gatear.
  • No caminar ni hacer el intento por pararse.
  • No sostenerse en pie mientras lo sujetan.
  • No buscar objetos que se han escondido ante su presencia.
  • No decir palabras aisladas como “papá” y “mamá”.
  • No aprender a utilizar gestos, como negar con la cabeza o saludar con la mano.
  • No señalar objetos o dibujos.

En cualquiera de estos casos debes consultar con tu pediatra, quien es la persona indicada para hacer un diagnóstico adecuado.

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Habilidades psicomotrices

Entre los 8 meses y el año, tu bebé aprenderá a gatear y muy probablemente podría empezar a caminar entre los 10 y 15 meses. Cabe aclarar que aunque casi todos los niños gatean, que no lo hagan no es un factor condicionante que indique que existe algún problema. Quizá tu bebé prefiera desplazarse sobre sus nalguitas con ayuda de sus brazos y piernas, o tal vez se deslice sobre su estómago. Esto es normal mientras aprenda a coordinar ambos lados del cuerpo y utilice ambos brazos y piernas.

Puedes practicar los siguientes ejercicios o juegos que fortalecerán los músculos de las piernas de tu bebé:

  • Enséñale a gatear en distintas situaciones: bajando una pendiente, subiendo una escalera, entre obstáculos como sillas, etc.
  • Enséñale a incorporarse cuando está acostado y luego a pararse.
  • Enséñale un juguete por encima de la cuna, para incitarlo a incorporarse apoyándose de los barrotes.
  • Coloca al bebé de pie, frente a la cama (como punto de apoyo y seguridad) y anímalo a darle patadas a una pelota.
  • Sujeta al bebé con ambas manos y consigue que levante una pierna, apoyándose en la otra.
  • Todo el proceso de locomoción de tu bebé es paulatino y depende de la fuerza que éste tenga, su peso, su constitución física, si ha estado enfermo, etc. Por ejemplo, unas piernas cortas y fuertes le ayudarán a levantarse más rápido y con mayor facilidad que unas piernas largas y delgadas, así que no te preocupes, tu bebé correrá cuando sea su momento.

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Su primera experiencia de independencia física

Esta etapa es crucial para el buen desenvolvimiento personal del bebé, ya que al aprender a gatear y comenzar a caminar, tiene su primera experiencia de independencia física.

Una buena idea es dejarlo caminar descalzo sobre superficies planas, para ayudarlo al fortalecimiento de huesos y músculos, que de otra forma se vería disminuido por el soporte de los zapatos o botitas.

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Ayuda a tu bebé a empezar a gatear

Aproximadamente entre los 7 y los 11 meses tu bebé estará listo para empezar a gatear, por lo que te compartiremos algunos ejercicios, juegos y consejos para ayudarlo en este proceso:

  1. Coloca a tu bebé boca abajo en un piso limpio, firme y libre de grietas u objetos peligrosos y rodéalo de juguetes que le gusten para que trate de alcanzarlos, eso lo animará para que empiece a moverse.
  2. Ponle un pantalón o pijamita que cubra sus rodillas, para que no se las lastime.
  3. Coloca sus rodillas flexionadas en el piso para que intente impulsarse.
  4. Algunos niños empiezan a gatear solo arrastrándose sin colocar las rodillas en el piso o se empujan con los brazos hacia atrás, eso es completamente normal.Poco a poco logrará coordinar mejor su cuerpo y lo hará también hacia adelante.
  5. Otra manera de ayudarlo a que fortalezca sus rodillas y sus manos para sostener su cuerpo, es colocar al bebé boca abajo con una almohada pequeña en el estómago, después debes ayudarlo a moverse hacia adelante y hacia atrás, pero siempre debes acompañarlo en este ejercicio para que no se lastime.
  6. Gatea junto a él, juega a las escondidas o a dar vueltas por un cuarto en esta postura para que trate de alcanzarte e imite tu estilo de gateo.
  7. Otro juego es colocarte sentada con las piernas estiradas y poner a tu bebé boca abajo sobre tus piernas, con tus manos impulsa la parte trasera de sus pies para ayudarlo a brincarte como si fueras un obstáculo.

Recuerda darle su tiempo y disfrutar con él cada uno de sus avances en el proceso para gatear.

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¿Cuándo empezar con las papillas?

En los primeros meses de vida de tu bebé,  se espera que únicamente lo alimentes con leche materna o fórmula, a partir de los seis meses de edad, tu bebé requerirá de una alimentación más variada que satisfaga su incremento de energía y movimientos físicos, pues ahora pasará mucho más tiempo despierto y activo.

Lo mejor es empezar con verduras y frutas, e introducir los alimentos uno por uno, por ejemplo hacer una papilla de chayote y únicamente darle ese alimento por una semana, pues debemos supervisar cómo reacciona el cuerpo del bebé con ese alimento antes de introducir uno nuevo.  Recuerda que la única persona que puede recomendarte cuándo y cómo integrar un nuevo alimento es tu médico, ya que dependerá de la edad, estado físico y salud de tu pequeño.

A continuación te compartimos algunos consejos rápidos y prácticos para iniciar con las papillas:  

  1. Es preferible iniciar con la verduras, pues son menos dulces que las frutas, y cuando lo haces al revés, pueden rechazar las verduras pues extrañarán el sabor dulce.
  2. No agregues sal ni azúcar a las papillas.
  3. Al inicio no combines dos ingredientes, trata de que sea sólo uno por cada comida.
  4. Es preferible usar frutas y verduras frescas de temporada.
  5. Evita las fresas, el jitomate y los cítricos, pues pueden producir alergias.
  6. Puedes congelar algunas papillas para ahorrar tiempo y descongelarlas en baño maría para evitar el uso del microondas que en ocasiones sobrecalientan los alimentos.

Recuerda siempre supervisar las reacciones de tu bebé con cada alimento nuevo, por ejemplo si le da diarrea o tiene alguna reacción en su piel, es mejor suspenderlo y notificar a tu médico.   

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Tips para cuando empiece a caminar

Cuando tu bebé empiece a caminar debes considerar algunas cosas para ayudarlo a sentirse seguro y evitar que se lastime, por ello te compartimos algunos consejos prácticos:

  • Cuando empiece a dar sus primeros pasos necesita que lo acompañes y supervises todo el tiempo, pues todavía es muy inseguro y se puede caer con mucha facilidad.
  • Aleja todos los objetos peligrosos de las mesas o las repisas, pues en esta etapa empiezan a jalar los manteles y a tratar de alcanzar los objetos que les llaman la atención.
  • Cierra las puertas para evitar que se salga sin darte cuenta.
  • Coloca algún obstáculo en las escaleras para evitar que se suba o se baje sin supervisión.
  • Pon una protección a los enchufes, a la taza del baño y a la estufa para evitar que los toque y se ponga en peligro.
  • No dejes a su alcance medicamentos, productos de limpieza, plantas o cualquier sustancia peligrosa que pueda meterse en la boca.

Recuerda que en esta etapa tendrás que hacer de tu casa un espacio propicio para que el bebé pueda moverse de forma libre y no olvides estar siempre atenta a sus movimientos.

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